Amigos de Facebook vs amigos de verdad

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Uno de los debates recurrentes acerca de los Social Media es si de verdad nos ayudan a construir un mundo más “conectado”, o dicho de otra manera, más humano. Partiendo de los problemas con la privacidad en Facebook, Ori Brafman ha reflexionado sobre el tema en un artículo publicado en Mashable

Su título nos anticipa la conclusión: “Why Facebook Can´t Genuinely Connect People”.

Conexiones Facebook

Lo que nos ha parecido más interesante del mismo es el enfoque psicológico de lo que en lenguaje común llamamos “conectar”. Ori se plantea qué elementos hay detrás de esa “química” y defiende que en tres de ellos Facebook sufre muchas carencias.

  • Proximidad física: la distancia que separa a dos personas tiene una gran influencia en la probabilidad de “conexión”. Facebook puede crear “proximidad digital”, pero le es imposible recrear la intimidad de, por ejemplo, sentarte al lado de alguien.
  • Vulnerabilidad: mostrarte vulnerable (“abrirte”, contar algo personal) es una forma de crear confianza. Siempre según Ori, ser vulnerable en Facebook es cada vez más difícil, porque ya no tenemos tanto control sobre quién puede leer lo que escribimos. Se podría argumentar que, en realidad, eso nos hace aún más vulnerables, pero probablemente la vulnerabilidad sólo ayuda cuando puedes elegir con quién quieres serlo.
  • Comunidad definida: cuando sentimos que pertenecemos a una comunidad, estamos más dispuestos a “conectar” con los otros miembros. El crecimiento de Facebook hace que las barreras entre las diferentes comunidades no sean tan claras, y por tanto, el  sentimiento de pertenencia es menos efectivo a la hora de crear confianza.

¿Y cómo puede reaccionar Facebook ante todo esto? La conclusión de Ori es que debe recordar que la clave de la red sigue siendo la amistad, creando un contexto de confianza y seguridad.

Por supuesto. Y además, añadimos nosotros, debe evitar otros problemas “ajenos a su voluntad”, como, por ejemplo, los cortes de electricidad. Y es que, como dijo Buenafuente mientras entrevistaba a Calamaro, “¿De qué sirve tener 3.000 amigos en el Facebook si cuando se va la luz te quedas sin amigos?”.

Recuperemos la seriedad. Contestaba Calamaro que él prefiere tener cinco amigos con los que poder irse de cañas antes que miles en Facebook. Aceptando que, efectivamente, la privacidad es un issue que Facebook debería tomarse muy en serio y que las “relaciones digitales” funcionan hasta cierto punto de manera diferente a las “reales”, lo que nos sorprende, una vez más, es la insistencia en presentarlas como alternativas opuestas, cuando en realidad son opciones complementarias y enriquecedoras la una de la otra. Y es que, ¿no pueden esas carencias de Facebook ser compensadas por otros puntos fuertes?

Opinamos que sí, porque la gran aportación de los Social Media está por encima (y engloba) los tres elementos que citaba Ori. Nos referimos a “el intercambio”.

Decía Marvin Harris, en su obra “Nuestra Especie” que “Dar y tomar, es decir, intercambiar, es el cemento que mantiene unidas a las sociedades humanas (…) Hasta el día de hoy, es el intercambio el que une a las personas mediante lazos de amistad y matrimonio, creando familias y comunidades”.

Y es que quizás algunas de las carencias que se ven en Facebook no sean tanto debilidades como un producto de juzgar el presente con criterios del pasado. Hablando de estos, vamos a defender a la red social por excelencia con argumentos de finales del siglo XIX y principios del XX, los del sociólogo George Simmel.

Simmel veía la sociedad como “un intrincado tejido de relaciones múltiples entre individuos que están en interacción constante”. Por lo tanto, y aquí está la clave, “El número de círculos diferentes en los que los individuos se mueven es uno de los índices de desarrollo cultural”. Porque los círculos sociales pequeños, como los que existían en las sociedades premodernas, “rodean herméticamente y sumergen al individuo totalmente en la vida del grupo. Lo subordinan, lo hacen dependiente por medio de las lealtades.

Obviamente, cuando Simmel escribió estas palabras no podía ni imaginarse la existencia misma de los Social Media, y de hecho su visión del futuro era bastante trágica, pero a nosotros nos parece un enfoque perfectamente aplicable al mundo en el que vivimos. Y es que no se trata de sustituir unos modos de relacionarse por otros, sino disfrutar de la variedad que nos aportan, creciendo con ella.

4 comentarios


  • Roberto

    la verdad que tan bajo ha caido el verdadero concepto de amigo como para equipararlo al de una puta ocasional

    02/05/2011

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