Tu perfil, tu nuevo C.V.
Bromas políticamente incorrectas. Ese tweet metiéndote con los hinchas del otro equipo. Una despiadada crítica a una multinacional… Ten cuidado con lo que escribes; que algún follower se enfade contigo puede ser el menor de tus problemas si se confirman las nuevas tendencias de recursos humanos: empresas seleccionando candidatos según sus perfiles en redes sociales.
Los estudios sobre el uso de Internet o de los Social Media, así como las clasificaciones en tipologías de esos usuarios, casi siempre se han enfocado desde un punto de vista, digamos, “comercial”: en términos empresa – consumidor. Y cuando el análisis ha estado más centrado en el individuo, generalmente lo ha hecho reflexionando, por ejemplo, sobre la diferencia entre lo público y lo privado, o sobre los derechos del individuo. Pero existe otro enfoque, que hasta cierto punto une los dos: el aspecto “comercial” del propio usuario. Es decir, su auto-promoción, cómo su presencia en redes sociales puede ayudarle (o no) en su carrera laboral.
Sin duda, nuestros posts, tweets y check-ins (qué nos interesa, qué compartimos, con quién lo compartimos…) pueden decir mucho más sobre nosotros que un par de hojas de papel. Hace tan solo unos días, leíamos en las conclusiones de “Navegantes en la Red”, la 13ª Encuesta a Usuarios de Internet, que el 60,3% de los internautas españoles se conecta diariamente a las redes sociales. La cifra ya es alta de por sí, pero impresiona aún más si tenemos en cuenta la progresión de los últimos años: 28,6% en 2008, 43,5% en 2009. Para lo que nos ocupa hoy es también muy importante otro dato: qué hacemos en esas redes. Las relaciones de amistad siguen en cabeza (84,9%), por encima de compartir hobbies (33,3%). Las relaciones laborales, aunque aumenten siete puntos, se quedan en el 31,1%.
Si lo que hacemos la mayor parte de nuestro tiempo en redes sociales es interactuar con amigos, nos comportaremos (lógicamente) de una manera más relajada (por decirlo así) que, por ejemplo, en una entrevista de trabajo. ¿Cómo de relajada? Esa es la cuestión. Leemos en “Are Social Networking Profiles the Resumes of the Future?”, un artículo de Kelsey Blair en Social Times, lo siguiente: “Según una encuesta realizada en Canadá, el 43% de los responsables de recursos humanos opinaron que es algo o bastante probable que en un futuro los perfiles online reemplacen a los CV”.
No estamos diciendo que borréis vuestros currículum, pero sí que, citando a Robert Hosking, el director de Office Team, los responsables de la mencionada encuesta, “Es muy útil para los profesionales elaborar perfiles que destaquen su experiencia y su cualificación”. Y atención, no solo en redes sociales orientadas claramente al mercado profesional. Como enfatiza el autor del artículo, “posiblemente, lo más interesante de esta encuesta es que parece sugerir que los empleadores no están haciendo distinciones entre sites como LinkedIn o Facebook… por lo tanto, los usuarios necesitan establecer estrategias claras para proteger su privacidad y mantener la imagen que deseen proyectar, tanto en el espacio personal como en el profesional”.
Justo es reconocer que para más del 50% de los encuestados los perfiles no sustituirán nunca a los currículum pero, como dice Kelsey, “It’s better to be safe than sorry”. Dicho de otra manera, cuidado con la imagen que podemos proyectar.
Hablando precisamente de la imagen que proyectamos, queremos recuperar uno de los links con los que empezamos nuestra semana en Twitter: “Behaviorgraphics: Discover the “Me” in Social Media” . Una clasificación de comportamientos (que no de “compartimentos”; podemos identificarnos con diferentes grupos, en diferentes momentos, la división no es excluyente) creada por Brian Solis en colaboración con la agencia JESS3 que establece 18 tipos girando en torno a un concepto principal, “Benevolence”. Son los siguientes:
- Solucionadores de problemas.
- Comentadores
- Conectores
- Investigadores
- Conversadores
- Curators
- Productores
- Emisores (Broadcasters)
- Marketers
- Socialites
- Auto-promotores
- Egocasters (la evolución de los anteriores)
- Observadores
- Escaladores sociales
- Spammers
- TMI (Too Much Information)
- Protestones
- Leachers: Esta es la que no incluyen en el gráfico; son aquellos que, simplificando, “se aprovechan del trabajo de otros”.
Esta tipología es un work-in-progress; después de leer las respuestas a su modelo, Brian Solis reconoce la necesidad de incorporar, como mínimo, dos nuevas categorías, “Trolls” y “Entertainers”. Y es que, más importante que si hay 18 ó 20 categorías, es la reflexión que aparece al pie del gráfico: “Cuando nuestros pensamientos se convierten en palabras online, dan color a nuestros perfiles, con un destello de nuestra personalidad”.
Un destello que deberíamos elegir nosotros mismos. Reflexionando sobre otros temas (“If it´s on the Internet, does that make it quotable?”) Caroline Mc Carthy afirma en The Social: “Si tienes una cuenta pública en Twitter y dices algo, entonces, sí, es público”. Lo que nos lleva a una interesante reflexión: “La web nos está forzando a redefinir qué es público y qué es privado… A menudo, no sabemos quién puede estar escuchando”.
Reconocemos que nos hemos puesto algo dramáticos en la introducción de este post, cuando en realidad no hay nada que temer. Simplemente, tenemos que ser conscientes de que hay otras personas “escuchando” y que lo más recomendable es poder vernos siempre reflejados en nuestras opiniones.
Es decir, exactamente igual que en la “vida real”.

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