Analizando los Social Media (IV): Privacidad y Propiedad
Una vez repasadas las tendencias y predicciones para 2012, vamos a olvidarnos de las listas para dedicar los últimos posts del año a unos temas que, por su importancia, creemos que merecen una atención especial. Hoy os proponemos reflexionar sobre privacidad y propiedad; nos referiremos brevemente a aspectos legales pero, sobre todo, aportaremos diferentes puntos de vista acerca de cómo los usuarios nos relacionamos con una y otra.
Eso sí, en total contradicción con el párrafo anterior, nos vamos a permitir un último top. Y es que nos ha gustado porque ni enuncia lo mejor del pasado año, ni predice cambios para el próximo; antes al contrario, nos aporta “6 tendencias tecnológicas que no ocurrirán en 2012”. La autora es Samantha Murphy y podéis encontrar su lista en Mashable.
Vamos ya con el asunto de este post. Simplificando un poco la cuestión, podríamos recurrir a unas dobles parejas: “Privacidad y Facebook, Propiedad y SOPA”. Si bien no sirven para determinar todos los aspectos de la cuestión, sí resumen bastante bien los protagonistas de las noticias de las últimas semanas. Por ejemplo, SOPA ha provocado todo tipo de reacciones: una simulación como SOPALens o la propuesta de Scribd, o incluso, por si acaso, formas de superarla, como DeSOPA. Hasta el pasado miércoles, la amenaza de la aprobación de la polémica ley estuvo muy presente; finalmente, parece que, cuanto menos, será retrasada. Para justificar el término “amenaza” basta con repasar la lista de opositores a la misma (por una vez, la hemos copiado de Wikipedia): Google, Yahoo!, Facebook, Twitter, LinkedIn, eBay, Periodistas sin Fronteras o Human Rights Watch. En otras palabras, no solo “cuatro gatos en Internet” sino, por ejemplo, algunas de las organizaciones de defensa de los derechos humanos más prestigiosas. Por cierto, hablando de derechos, recordemos una vez más que, a veces, las movilizaciones sí consiguen algo… incluso aquí.
La otra gran pareja que citábamos era “Privacidad y Facebook” aunque siendo justos deberíamos hablar de trío, con la incorporación de “Errores”, reconocidos por el propio Zuckerberg. Citamos a marketingdirecto.com: “Aunque en el post recuerda el historial de “transparencia y control de la información” de la que ha hecho gala la red social a lo largo de la historia de Facebook, Zuckerberg reconoce carencias en la privacidad de los usuarios… Unos comentarios con los que el fundador de la red social pretende salir al paso del acuerdo sobre la privacidad entre las autoridades estadounidenses y Facebook… El pacto implica que Facebook tendrá que someterse durante 20 años a la vigilancia de unos auditores independientes que vigilarán si se cumplen los compromisos recogidos en el acuerdo. Además, la Comisión Federal de Comercio será la encargada de supervisar la política de privacidad de la red social, después de que considerara que Facebook había engañado a sus usuarios cambiando las reglas de confidencialidad sin su permiso”.
Pero quizás el acuerdo tenga más consecuencias para otras redes sociales que para el propio Facebook; es una reflexión que han planteado muchos. Por ejemplo, Peter Pachal en Mashable: “El mensaje de la Comisión a los Social Media está ahora muy claro: si pones los deseos de los anunciantes por encima de la privacidad de los usuarios, te pararán los pies. Que estés sentado encima de una montaña de información personal que les hace babear, no quiere decir que puedas sacar dinero de ella como te plazca”.
Si queremos continuar con este más que breve repaso de la “actualidad de la privacidad”, deberíamos referirnos también a otro conocido “affaire”: Carrier IQ. Para no extendernos demasiado, os dejamos con un buen análisis, el de GenBeta y con la defensa de la propia compañía, a través de una entrevista publicada en AllThingsD.
Pero como sabéis, esta serie de posts, que hemos denominado “Analizando los Social Media” no están centrados tanto en la actualidad como en el planteamiento de cuestiones para el futuro inmediato. Y la primera de ellas nos parece especialmente interesante (y polémica): “La privacidad no importa”, afirma Hollis Tibbets. ¿Por qué? “Mientras la gente se vuelve más online, la forma de ver la privacidad evoluciona. Todos deseamos compartir nuestra localización en Foursquare, nuestras opiniones en Twitter, nuestros amigos en Facebook y nuestro historial profesional en LinkedIn. A la gente le parece bien renunciar a una parte asombrosa de su privacidad. Desean compartir más y más información sobre ellos mismos; en esencia, cambiarla a cambio de cierto valor recibido (que puede ser tangible o no), siempre y cuando no reciban una sorpresa. Lo que la gente realmente odia es ser sorprendida… Renunciar a la privacidad está bien. Que te roben la privacidad sin tu consentimiento o incluso sin tu conocimiento es una abominación odiosa. Y también una mala decisión empresarial”.
Otros análisis son algo más moderados; por ejemplo, no se atreven a afirmar que la privacidad no importa, sino que quizás se trate de una cuestión de edad, como hace Chris Syme, que cita conclusiones de Emil Protalinski: “La mayoría de la gente se siente a gusto con la cantidad de información que comparte en Facebook; de hecho, el 70%, pero cuando miras los resultados según edades hay algunas cifras sobre las que deberíamos pensar. Solo el 49% de los mayores de 65 años se siente a gusto con la información que comparte. Los hombres (62%) son más reservados que las mujeres (74%). No sorprende que el 81% entre los 18 y los 29 años sí se sientan a gusto con su nivel de privacidad. ¿Marca la experiencia en redes sociales la diferencia? ¿O es el escepticismo y precaución que viene con la edad?”
¿Y qué pasará con el concepto de propiedad? Según el CEO de Airbnb, “El futuro está en el acceso, no en la propiedad”. “Actualmente, tenemos una sociedad de la propiedad, pero nos estamos moviendo hacia una sociedad del acceso, en la que no te definen las cosas que posees, sino las experiencias que tienes”.
Sea cierta o no la predicción, debemos tener presente que el cambio de la propiedad al acceso puede tener una importante consecuencia legal. Nos la cuenta Mathew Ingram en “What happens to ownership as the world goes digital?”. “Dejando a un lado nuestra pura necesidad humana de poseer y coleccionar objetos físicos, el renting también cambia nuestra relación legal con los contenidos que consumimos. Amazon ha demostrado los aspectos negativos de todo esto, borrando remotamente copias de e-books de Kindles después de las protestas de los propietarios de los derechos. Una de las razones por las que defiendo que un Netflix de libros tiene sentido es porque dejaría claro que la gente no posee los libros que compra, sino simplemente una licencia temporal de uso… El alquiler o el streaming de contenidos como libros, películas o música tiene muchos beneficios potenciales. Puede ahorrar dinero y ser más cómodo… Pero al mismo tiempo, también elimina ciertos derechos y capacidades a las que nos hemos acostumbrado y eso es algo sobre lo que deberemos aprender más, ya que el mundo se está volviendo cada vez más digital”.

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