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Por muchos artículos que se le dediquen, creemos que el debate “relaciones virtuales vs. relaciones reales”, presentando ambas como opciones alternativas o peor aún, opuestas, es reduccionista. Lo cual no quiere decir que en torno a él no se planteen cuestiones interesantes como, por ejemplo, la necesidad que sentimos de “tangibilizar” a nuestros interlocutores, de saber cómo son realmente. O por decirlo de otra manera, nuestra necesidad de “ponerles cara”.

Que conste que nosotros también hemos mencionado estudios sobre la influencia de las redes sociales en nuestro comportamiento en la “vida real” y que creemos que es bastante posible que esa influencia exista; lo que rechazamos es que sea, por definición, negativa. Por ejemplo, comenzamos esta semana remitiéndoos a una infografía en la que, pese a su título (“Is Social Media Making Us Socially Awkward?”) también podíamos leer que para el 26% de los encuestados las redes sociales “facilitan nuevas amistades” y al 83% “les ayudan a hacer nuevas amistades”, venciendo a la timidez y a otras barreras.

Y es que, al igual que cuando no había videojuegos en las casas se culpaba a la música rock de la conducta inmoral o violenta de los jóvenes, muchos años antes de la aparición de Facebook o Twitter ya se reflexionaba sobre si “los nuevos medios tecnológicos”, por aquel entonces, chats, llamadas de teléfono e incluso  faxes, nos estaban alejando de las relaciones reales. Solo tenéis que recuperar la deliciosa tragicomedia indie “Denise te llama” para recordarlo.

La necesidad de “poner cara” a nuestro interlocutor

Quizás nuestras “necesidades”, en los Social Media y fuera de ellos, sean bastante similares. En “Cómo funciona la mente humana” (Editorial Destino, 2000), Steven Pinker reflexionaba, desde la psicología evolucionista y la teoría computacional de la mente, sobre las ventajas adaptativas de las emociones y sobre como éstas no son sino un medio para conseguir nuestros objetivos: “El intelecto está diseñado para renunciar al control de las pasiones, de modo que sirvan como fiadoras de sus afectos, promesas y amenazas contra los recelos y las sospechas de que son faroles”.

De ahí que busquemos la sinceridad en nuestros interlocutores. Podría argumentarse que las emociones también se fingen, pero no es una tarea fácil: “Las expresiones faciales son útiles cuando son difíciles de falsear. Y ciñéndonos a los hechos, son difíciles de fingir. De hecho, no pensamos que las auxiliares de vuelo que sonríen atentamente se sientan en realidad contentas de vernos, porque la sonrisa social se forma con una configuración diferente de músculos que una genuina sonrisa de placer”.

En definitiva, somos “detectores” de emociones. Continúa Pinker: “A menos que uno domine a la perfección el método de Stanislavsky, lo más seguro es que resulte problemático fingirlas; de hecho, probablemente se desarrollaron porque eran difíciles de fingir”.

De ahí que nos cueste tanto renunciar al contacto real: “Los servicios de llamada a larga distancia, los correos electrónicos, los faxes y las videoconferencias pueden llegar a lograr que los negocios a través de reuniones cara a cara queden obsoletos. Pero lo cierto es que las reuniones son aún los principales gastos de las empresas, y sostienen en pie a sectores industriales enteros como son la hostelería y las líneas aéreas y el alquiler de coches. ¿Por qué insistimos en hacer los negocios personalmente? Sencillamente, porque no confiamos en nadie hasta saber qué le hace sudar”.

Y el primer paso para conocer a alguien es ver su rostro. También en las redes sociales.

En las redes sociales, tú eres tu foto

Cierto es que, pese a las incesantes recomendaciones, se sigue recurriendo a avatares falsos (y “sexys”) para conseguir followers. Pero aquí estamos hablando de calidad, no de cantidad. Y para algunos analistas, en Social Media, “tú eres tu foto”.

Lo afirma David Meerman: “Me encanta conocer gente en conferencias o fiestas y después contactar con ellos en redes sociales como LinkedIn, Facebook o Twitter. A veces soy yo quien les busca, otras son ellos quienes me encuentran a mí”. Además de servir como otra justificación más, por si fuera necesaria, de que las redes y el mundo real no son incompatibles, sino complementarios, David, en línea con Pinker, también defiende la importancia de “ver” a la otra persona; en este caso, gracias a su foto: Pero cuando alguien tiene una imagen que no es una foto real suya, dudo y generalmente no contacto”. ¿Por qué? Porque se plantea qué tienen que ocultar: “¿Qué están escondiendo? ¿Por qué usan una foto de un perro, una flor, un edificio, alguien famoso o un logo?”.

Y no es por falta de alternativas: “Hay muchas opciones cuando hablamos de imágenes que puedes utilizar: una foto “casual” que haya tomado un amigo, puedes aparecer con otras personas o cosas, o emplear un retrato formal”. Todas requieren ciertas consideraciones; en el caso del retrato formal, “la elección del estilo y de la ropa dirá mucho de quién eres. ¿Plano corto o amplio? ¿Sonriendo o sin sonreír? Para los hombres: ¿corbata o no corbata? ¿Americana?”. En realidad, todas las preguntas se reducen a una: “Piensa siempre: ¿qué dice esta foto de mí y de mi marca personal?”

En realidad, Meerman no es tan radical en su necesidad de ver el rostro de la otra persona: también admite “avatares como representaciones gráficas”. Pero con una condición: No conecto con imágenes random, que utilizan también otros. Tu gato. Bart Simpson. Una tabla de surf. Desde luego, estás limitando mucho lo que quieres que la gente piense de ti si vas por esta ruta”.

Recuerda: “Tú eres tu foto”.

Y para tu empresa, las imágenes son igual de importantes.

 Nuestro post de hoy se está centrando exclusivamente en el individuo, así que vamos a concluirlo refiriéndonos, aunque sea brevemente, a las organizaciones. Concretamente, a unas que nos interesan especialmente en este blog: las pequeñas y medianas empresas. Porque para ellas, las “fotos” pueden ser igual de importantes. Heidi Cohen ha escrito un interesante post en  Social Media Examiner, con el título13 Tips to Combine Photos and Social Media for Greater Exposure” dejando su punto de vista muy claro desde la introducción: “¿Buscas nuevos medios para ayudar a tu negocio a destacar dentro de los Social Media? ¿Te preguntas por qué Pinterest es tan popular? La respuesta son las imágenes. Las fotografías son la perfecta herramienta de marketing en Social Media para las pequeñas y medianas empresas”. Sus 13 “tips”, más unos pasos a implementar que unos consejos a seguir, son los siguientes:

  1. Determinar tus objetivos de negocio.
  2. Conocer a tu audiencia.
  3. Crear un “gancho” para tus fotos.
  4. Construir una historia alrededor de tu producto.
  5. Extender tu marca.
  6. Proteger tu propiedad intelectual.
  7. Optimizar las imágenes para búsquedas.
  8. Expandir la presencia de tus imágenes.
  9. “Darle piernas” a tus imágenes, haciéndolas “compartibles”.
  10. Buscar el engagement con tus prospects, clientes y público.
  11. Promover tus imágenes.
  12. Probar otros sites centrados en las imágenes.
  13. Medir tus resultados.

Sin duda, una buena lectura para el fin de semana. Os la recomendamos.

One response to "En las redes sociales, la foto es lo que importa"

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: {lang: ‘es’}Por muchos artículos que se le dediquen, creemos que el debate “relaciones virtuales vs. relaciones reales”, presentando ambas como opciones alternativas o peor aún, opuestas, es reduccionista. Lo cual no qu……

    8:20 am - 22/06/2012

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