Tweets for Fears: Lecciones de Egipto

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En muchas ocasiones, el día a día deja poco espacio para la reflexión. A todos nos han sorprendido los acontecimientos en Egipto; por eso, hemos preferido dejar pasar algo de tiempo para buscar una perspectiva menos pegada a la actualidad y más centrada en el qué pasará después. Hoy os traemos los puntos de vista de Technology – Academics – Policy (TAP), que aparecieron en SocialTimes y que nos sirven de punto de partida de nuestra “tesis”: frente a los temores, más Social Media.

El objetivo de TAP, según leemos en su site es promover la investigación académica y generar debates sobre materias como la propiedad intelectual, la privacidad y la seguridad, entre otras. Muchas de ellas tienen un impacto directo en los Social Media, como impacto directo han tenido éstos en el tratamiento informativo del “caso Egipto”. Estos son, con la introducción de Neil Glassman, algunos de los puntos de vista de un académico de TAP sobre el cambio de régimen y su relación con los Social Media, que podéis encontrar en el artículo “Censorship of Cyber Space: Lessons from Egypt:

Los recientes acontecimientos en Egipto han demostrado al mundo qué poderosa es la comunicación vía Internet, especialmente si es a través de redes sociales como Facebook o Twitter, para difundir noticias y organizar grupos de acción. De la misma manera, el bloqueo online de cinco días que se llevó a cabo siguiendo las órdenes del gobierno egipcio ilustra cómo de frágil puede ser la libertad de expresión en tiempos de crisis políticas.

El académico de TAP, John Palfrey, Profesor de Derecho y co-director del Berkman Center for Internet and Society de la Universidad de Harvard se ha implicado activamente en los debates sobre la censura de Internet en Egipto. En una pieza de opinión para el Daily News, Twitter and Facebook, Step Up: Egypt Protests Raise Bar on Corporate Responsibility.” Palfrey argumentaba sobre la responsabilidad social que tienen empresas como Twitter y Facebook para dar forma al derecho global de libertad de expresión:

“Esto es parte de una tendencia problemática: a medida que la gente, especialmente los jóvenes, aprende más a utilizar las nuevas tecnologías, los gobiernos amenazados se vuelven más y más sofisticados en el uso de Internet para la vigilancia y censura.“

“Si el mercado no funciona y las compañías no se unen de manera voluntaria, necesitaremos otros mecanismos para asegurar que plataformas como Twitter y Facebook y muchas herramientas digitales móviles (y las que vendrán inevitablemente después de ellas) seguirán vivas en tiempos de crisis”.

“Con el gran éxito, en términos de adopción global, de Facebook y Twitter, también viene una gran responsabilidad”

En un artículo en el Washington Post, Facebook Treads Carefully after Its Vital Role in Egypt’s Anti-Mubarak Protests también citan al profesor Palfrey:

“La buena noticia para Twitter y Facebook es lo importantes que son, y debemos felicitarlas por ser herramientas tan decisivas. Pero también hay una obligación que viene con ese nivel de adopción”.

El día que Egipto cerró toda conexión a Internet, el profesor Palfrey fue citado en SiliconValley.com: “La tecnología de Internet, una herramienta para el cambio político en el mundo árabe”:

“Egipto está lejos de ser el único en ver a Internet y a otras tecnologías como amenazas. El número de países que han censurado o bloqueado, al menos, algún contenido de Internet se ha incrementado de dos hace diez años a tres docenas en la actualidad”.

Hay más citas en el artículo de Neil Glassman, pero es la actualidad la que da la razón al profesor. Sirva como ejemplo una noticia con la que comenzábamos esta semana: “Siria encarcela a una blogger de 19 años”, ¿Las razones? Según el gobierno sirio, “Revelar información a un país extranjero”. Según Human Rights Watch, Tal al-Mallouhi puede haber sido arrestada por un poema que escribió criticando las restricciones de la libertad de expresión en Siria”.

Volvamos a El Cairo. Cada vez que triunfa una revolución también surge inevitablemente una pregunta: ¿Y ahora, qué? De ahí el titular de este post; además de un juego de palabras con el nombre de un grupo mítico de nuestra infancia y adolescencia, Tweets for Fears también es, creemos, una correcta descripción del momento actual. Porque si los Social Media sirvieron para unir al pueblo egipcio y ayudarles a vencer el miedo que todo régimen autoritario provoca, también deberían servir ahora para generar suficiente confianza en el “mundo occidental” para vencer los miedos que pueden despertar las nuevas alternativas de poder.

Leemos a Maria Dolores Algora Weber, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad CEU San Pablo, en un artículo publicado en la edición impresa de El Mundo: “Con la obligada prudencia que requiere cualquier estimación prospectiva de la situación, hay algunos aspectos en los que las opiniones especializadas coinciden. Uno de ellos se refiere al posible ascenso del islamismo a corto plazo, cuando se inicie un proceso de democratización real del sistema político.”

¿Es ese ascenso preocupante?

La autora argumenta que no estamos ante un problema, sino todo lo contrario: “Ha llegado la respuesta de la juventud árabe, una juventud sin futuro que se alza contra el sistema gracias a las herramientas del siglo XXI. Por eso, cabe la esperanza de que las redes sociales, como Facebook o Twitter, puedan hacer lo que no han conseguido las armas….”

“Cabrá entonces preguntarse, si aun en el caso de que unas elecciones llevaran al islamismo al poder, esta misma generación estaría dispuesta a resignarse a su visión medieval de la existencia. Y es que no sólo han de temblar los regímenes dictatoriales laicos, sino los de perfil islámico radical, afianzados en una ideología anacrónica, pues donde haya jóvenes con ordenadores y televisión habrá entrado el futuro”.

No podemos estar más de acuerdo; frente a los temores, más Social Media.

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Libertad vs Privacidad vs Censura en Social Media

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Censura y libertad, espacios privados o abiertos a todos los públicos, supervisión y regulación gubernamental o primacía de los derechos del individuo. Todas esas grandes palabras vienen a hablar del mismo asunto: la relación entre el individuo y la información. En nuestro último post reflexionábamos sobre lo social y lo privado. Hoy damos un paso más y cambiamos el issue de la privacidad por otro todavía más polémico: el de la censura.

Restringir el acceso. Reservar la información “delicada” exclusivamente a públicos determinados. Puede sonar como una descripción de los mecanismos de la censura, pero también a la definición de una red privada, como Path: que no todo el mundo pueda verlo todo.  Una barrera que parece un lógico mecanismo de defensa del individuo ante una sobre-exposición que puede confundir lo íntimo con lo público. Pero, ¿y si al permitir el acceso a más información es el usuario el primer beneficiado? Por ejemplo, haciendo posible que al visitar una página y con solo pulsar un botón veas cómo ésta se transforma, se individualiza, y los contenidos que de verdad te interesan aparecen sin que tengas que buscarlos. Es uno de los futuros objetivos de Gravity, el proyecto de tres antiguos ejecutivos de MySpace presentado recientemente en la Web 2.0 Summit de San Francisco, al que Katie Kindelan dedica un artículo en Social Times: “Is Gravity a privacy breach waiting to happen? ¿Justifican los beneficios que bajemos nuestras barreras de defensa, o precisamente tendríamos que ser más precavidos que nunca? Porque un “Pandora de la web” con un news feed personalizado puede ser también lo que todo anunciante está buscando. En palabras de Katie, “If Gravity knows what you like, won´t advertisers soon too?”, lo que lleva a la pregunta: “Should users sign in, or put their privacy guard in?”.

Por supuesto, una barrera establecida por el usuario por su propia voluntad (privacidad) no es lo mismo que una impuesta por el gobierno (censura). Sí son “limitaciones”, tanto la una como la otra, y a este punto volveremos más adelante. Pero centrémonos ahora en el problema mayor.

La censura preocupa, y mucho. En los Estados Unidos, con la recuperación de la “Combating Online Infringement and Counterfeits Act”, encaminada a combatir la piratería online, identificando a páginas involucradas en infracciones del copyright, directa pero también indirectamente. Lo que es visto por algunos (y hablamos de prestigiosas organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Human Rights Watch o Reporteros Sin Fronteras) como un primer paso para limitar la libertad de expresión.

¿Podrían las cosas ponerse más difíciles? Sí. Podríamos vivir en China. Una de las noticias más lamentables que hemos tenido que leer es ésta: “El camino más corto hacia la cárcel: 140 caracteres”, en ReadWriteWebChen Jianping ha sido condenada a un año en un “campo de reeducación” por añadir unas palabras en un retweet: “Charge, angry youth!”. Y por si esto no fuera suficiente, en el mismo artículo nos recuerdan otros casos sucedidos en Venezuela, Guatemala y Estados Unidos, remitiéndonos al muy recomendable Committe to Protect Bloggers.

Rebajemos un poco la tensión. Hace meses comentamos en este blog el incidente de Paul Chambers y su “ tweet – amenaza de bomba”. Pues bien, el caso ha continuado su curso legal y la sentencia ha sido confirmada. Lo bueno es que a Paul no le han dejado solo: inmediatamente después de que la noticia llegara a Twitter surgía la campaña #IAmSpartacus: miles de tweets que reproducían el mensaje original, en claro (y divertido, e inteligente) desafío a las autoridades británicas.

En España, por supuesto, tampoco nos libramos del problema. Para muchos, la llegada de la censura a Internet está más cerca con la llamada “Ley Sinde”, englobada en la “Ley de Economía Sostenible”. Y también, por ejemplo, con el proyecto de Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información y su polémico artículo 11.

Habíamos dejado una reflexión pendiente: por muy diferentes que parezcan, ¿no son tanto la privacidad como la censura limitaciones de la web? Recomendamos la lectura de un artículo escrito por el “padre” Sir Tim Berners-Lee, Long  Live the Web” . En él habla de las amenazas que puede sufrir (y que está sufriendo) la world wide web, citando la “monitorización de los hábitos de la gente”, por parte de gobiernos totalitarios y democráticos por igual, pero también el “walling-off” de la información publicada por sus usuarios que realizan algunas grandes redes sociales.

Como nos está quedando un post muy serio, no vamos a explayarnos con un posible caso de “censura” doméstico, los cuatro afiliados de UPyD “dados de baja” por tener “enlaces en sus cuentas de Facebook apoyando posiciones y actos de otros partidos, como el PP y el Frente Nacional” (según unos) o “por tener a miembros de otras organizaciones entre tus amigos de una red social” (según otros). Mejor nos alejamos de la política, y acabamos con un par de “curiosidades Facebook”. La primera, el pequeño “deslizde Mark Zuckerberg, calificando la política de privacidad de su compañía como “gris, no completamente blanca o negra . Y el segundo, nuestro favorito; realmente no tiene nada que ver (o sí) con la censura o la privacidad, pero refleja muy bien cómo de presentes están las redes en nuestra vida. O lo que es lo mismo, cómo se busca, sea como sea, el “link” con ellas para llamar la atención. Leemos: “Visitar Facebook causa asma a un joven descorazonado” y, aunque sentimos el trago que tuvo que pasar el pobre chaval (italiano, para hacerlo todavía peor) al ver cómo su ex agregaba a otros hombres como amigos después de cortar con él, sonreímos al ver cómo un más que claro caso de celos se intenta vender como una crítica a los “males de las redes sociales”.

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Cursos de Social Media para padres

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Social Media para los más mayoresSi hay un problema ante el que resulta fácil (y hasta cierto punto, comprensible) ser alarmista ése es el de los peligros que tienen que afrontar los niños y adolescentes. Se ha hablado  mucho, por ejemplo, de su relación con Internet: cómo puede ayudarlos, cómo puede afectarlos, cuál debe ser su experiencia con y en la red. Era cuestión de tiempo que el debate llegase a los Social Media.

Todos hemos oído y leído historias terribles sobre niños e Internet (como, desgraciadamente, sobre niños y coches, juguetes, familiares, centros comerciales, otros niños…), así que vamos a intentar alejarnos de tremendismos y de (falsas) soluciones fáciles, con un punto de partida claro: los Social Media, al igual que hacen con los adultos, pueden aportar muchas cosas a los niños. ¿Con cierta supervisión de sus padres? Por supuesto. Al igual que deben hacer con la televisión, los videojuegos, sus amistades o cualquier otra cosa.

Leemos en un reciente artículo, “The Stats on Internet Pornography” que el 12% de todos los sitios web que existen son porno. Es un dato que puede sorprender (en realidad, no mucho) pero sobre todo es una realidad, con sus pros y sus contras. Y somos nosotros quienes decidimos entrar, no entrar o limitar el acceso a ellos con los múltiples programas que tenemos a nuestra disposición (Controlkids, Anti-porn…). No parece, pues, un problema grave, más todavía si, como parece, se autorizan los dominios .xxx, con lo que resultará más fácil controlar su acceso (de ahí que, curiosamente, tanto generadores de contenidos eróticos como sectores conservadores se hayan puesto de acuerdo en criticarlos).

¿Pero qué nos parecen otras cifras que leemos en el informe? Algunas son lamentables, como que cada día se produzcan “más de 116.000 búsquedas sobre child pornography”. Otras, como que la edad media en la que un niño ve por primera vez pornografía en la red es a los 11 años sólo nos preocupan como síntomas de algo más serio.

Leemos también en hoytecnología.com que sólo 6 de cada 10 padres saben que sus hijos tienen un perfil en una red social. No nos asustemos: sólo el 3,7% de esos niños, de entre 11 y 20 años, opina de forma negativa de los Social Media. Y conocen cuáles son los riesgos de navegar y compartir información. Es el desinterés paterno, no la ausencia de un control estricto, lo que nos parece criticable. Por ejemplo, los padres creen que sus hijos tienen una media de 36 contactos, cuando los propios chicos la elevan a 116.

¿Por qué esta situación? Por la “brecha tecnológica”, muy posiblemente. Los padres tienen tantas dificultades para entender el “mundo virtual” por el que se mueven sus hijos que desatienden sus obligaciones. Como preferimos ayudar antes que juzgar, vamos a sugerir una solución: el Curso de Redes Sociales para padres, de ADR Formación Ninguno de nosotros se ha matriculado todavía, pero el enfoque nos gusta mucho: “Las redes sociales han venido para quedarse, no adelantamos nada ignorando su presencia e influencia en la vida de nuestros hijos. Debemos conocerlas para poder aconsejar y proteger todo lo posible, en este ámbito, a nuestros hijos que, en muchos casos, no las utilizan adecuadamente”.

Estamos de acuerdo. Sobre todo, porque utilizando las redes sociales, aparte de aprender a proteger a los más pequeños, también podemos averiguar muchas cosas que no sabíamos, y compartir las que conocemos con otros.

Y después de la lección, el recreo. Vamos a recuperar un clásico de Internet; una pegadiza canción que viene a decir lo mismo que el primer estudio que citábamos, pero de una manera mucho más divertida (y con subtítulos en español). Su título: “The Internet is for porn

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Facebook, caricaturas y terremotos

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Si hace unos días hablábamos de los problemillas con las autoridades británicas que te puede causar Twitter, hoy vamos a trasladarnos a otro grande del Social Media y al otro lado del mundo para comentar un par de “enfrentamientos” entre Facebook y dos países vecinos, Pakistán e Irán.

Comenzamos por el más reciente, la prohibición de acceder a FB en Pakistán por “culpa” de un concurso de caricaturas de Mahoma organizado en esta red social, de la que os hemos informado a todos los que nos seguís en Twitter La página en cuestión es “Everybody Draw Mohammed Day!” y deja muy claro (basta con leer la info) que no se trata de una página contra los musulmanes o el Islam, sino que “simplemente tratamos de demostrar a los extremistas que amenazan a la gente a causa de sus dibujos de Mahoma que no les tenemos miedo”. Los más de 2.100 seguidores de la página parecen un buen comienzo para una iniciativa que busca abrir “serios debates en foros internacionales”, sin embargo el grupo antagonista: AGAINST “Everybody Draw Mohammed Day!, tiene en la actualidad más de 180.000 seguidores.

Por suerte, también podemos tomarnos los enfrentamientos con algo de humor (aunque buscando objetivos igual de importantes). Queremos recordar la historia de Boobquake, la página creada por Jennifer McCreigh, en respuesta a las palabras del clérigo iraní Kazem Seddiqui (“Muchas mujeres que no visten con modestia guían a los jóvenes a la perdición, corrompen su castidad y propagan el adulterio en la sociedad, lo que aumenta los terremotos”). A todos nos parece obvio que el clérigo andaba algo descaminado, pero hay que demostrarlo con hechos, y eso fue lo que hizo Jenny, animando a las mujeres a llevar sus “ropas inmodestas”, a ver si era cierto que podían provocar un… ¿tetamoto? (Por cierto, y creemos que es importante resaltarlo, Jenny también pedía explícitamente “evitar cualquier tipo de mensaje de odio, o contra el islam, o contra los iraníes”. Un mensaje nada blasfemo).

La idea tuvo tanto éxito que se organizó un Boobquake Day, el 26 de abril, con dos centros físicos de reunión, Washington D.C. y West Lafayette, en Indiana, y también hubo concentraciones en Nueva York y Vancouver (aunque nos hemos informado que la canadiense quedó algo desvirtuada, porque se reunieron sobre todo hombres con cámaras, para ver mujeres en top-less).

Y como no podía ser de otra manera, tanta reunión “provocó”, de hecho un terremoto. Uno de los grandes, en Taiwan: de 6,5 en la escala. La propia Jenny comenta esta coincidencia con mucho humor en su blog, (resumimos el argumento principal: la media anual de terremotos de esa escala es de 134, así que había un 37% de probabilidades de que coincidiera con el Boobquake, día en el que no se produjo una actividad sísmica especialmente significativa).

Mucho más trascendentes que el “terremoto provocado” son otro tipo de reacciones a una iniciativa que sigue en marcha (el grupo continúa activo en Facebook). Desde los mails que recibió Jenny de activistas por los derechos humanos y la igualdad de sexos en Irán hasta las críticas. Porque si hubo y hay un boobquake, también hay un “brainquake” el “contramovimiento” que, valorando las intenciones de Jenny pero discrepando de sus métodos, anima a las mujeres a “demostrar sus habilidades para luchar por el cambio”, mostrando no tanto sus atributos físicos como los intelectuales.

Desde aquí siempre defenderemos los Social Media como el lugar perfecto para el intercambio de ideas, opiniones y puntos de vista, para acercar a personas, empresas y organizaciones, así que lo único que nos parece realmente criticable es, precisamente, que no les dejen ser tal, prohibiendo o censurando el acceso a las redes sociales y la libertad de expresión en tantos lugares.

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