El achuchon entre Ibrahimovic y Pique en las redes sociales
Esta semana pasada hemos vuelto a disfrutar de otra demostración apabullante del poder de los social media y los medios digitales.
Antonio Machado decía que “a las palabras de amor les sienta bien un poquito de exageración“, y eso es exactamente lo que ha pasado. A las palabras, y a los gestos les hemos añadido toda la exageración de la que es capaz el mundo online. Nos referimos, sin duda, a las polémicas imágenes que han batido récords esta semana, el entrañable achuchón entre Ibrahimovic y Piqué.

Como no nos dedicamos al mundo rosa, ni al deportivo, intentaremos analizar el fenómeno en los social media. Y es que la polémica foto ha dado la vuelta al mundo en cuestión de horas. Consiguió un grupo en Facebook “Yo también me quedé traspuesto/a al ver la foto de Ibra y Piqué” que alcanzó mas de 30.000 miembros en pocos días, y consiguió ser la noticia más leída en la edición online de ‘Il Corriere della sera‘ durante dos días, y ojo, todo ello en una semana cargadita de elecciones en Reino Unido, tragedias griegas y nubes volcánicas.
Más allá de que su amor sea verdadero, de que sea “un robado” o de que la relación no tenga futuro, lo que está claro es que no hay nada mejor para viralizar un contenido que dejarlo escapar sutilmente y que a ser posible sea real y creíble. La red, la picaresca y en ocasiones el mal gusto harán el resto.
Se han dibujado tiras cómicas, se han hecho mil chistes, fotomontajes y apostaría a que politonos, y todo ello gracias a la desinteresada colaboración ciudadana. Esto es potente, sin serlo realmente. Nos demuestra una vez más que las pretendidas campañas virales metidas con calzador, con un tono “gamberrillo” no suelen conseguir su finalidad, y que en resumidas cuentas, un poco de realidad (aunque sea aparente) siempre supera a la ficción, sobre todo a la ficción publicitaria.
Se me ocurre que si ahora resultase que la dichosa foto es el teaser de una campaña de “Nike” para anunciar su nueva ropa interior deportiva, estaríamos por ejemplo ante otro éxito publicitario. Otro “Amo a Laura” por ejemplo. Es cierto que suelen ser ideas sencillas, y que ahí es precisamente donde radica su éxito y su viralidad. Códigos fáciles de descifrar, y ejecuciones aparentemente sencillas, pero sobre todo, hay que ir un poco más allá, arriesgarse un poco más de lo normal, mojarse sin mojarse, dedicarle tiempo, cariño y puede que bastante presupuesto, aunque no se vea reflejado en la producción del montaje.
Por desgracia, no se trata de una ocurrente campaña de Nike, y aunque tampoco sabemos si se trata de amor verdadero, lo que sí sabemos es que en este caso Zlatan Ibrahimovic no ha sabido jugar bien sus cartas en cuanto a reputación social. “Vente con tu hermana a mi casa y ves si soy maricón” ha sido la ocurrente respuesta del sueco cuando una reportera le ha preguntado sobre la foto. Aquí, es donde tenemos otro ejemplo de mala gestión de la imagen en un momento de crisis.
Esto, por supuesto, no pretende ser una crítica futbolística, sino un símil de lo que no debería hacer una marca ( y Zlatan Ibrahimovic lo es ) en un momento parecido. Si sabes que estás en un aprieto, y que has conseguido un ruido tremendo, lo más lógico es pensarte un poco la respuesta a “la pregunta” que antes o después te van a hacer, y quizás, con un poco de talento, gracia y salero consigas que todo ese ruido que se ha generado de manera gratuita gire a tu favor.
Leer más...Escuchalo en Twitter
Más y más cámaras. Alta definición. 3D… la historia de la televisión se puede contar a través de la evolución de las retransmisiones deportivas. Un esfuerzo constante por acercarse cada vez más a lo que está pasando, hasta que puedas “sentir” que estás allí.
Si lo que se pretende es “trasladar” al espectador, el siguiente paso lógico es que el espectador decida a dónde quiere trasladarse, y en eso estamos, en eliminar la barrera entre televisión (ves lo que otros te ponen) e Internet (tú decides qué quieres ver).Pero… ¿qué papel juegan las redes sociales en todo esto?
Hasta ahora, las han limitado a aportar un punto 2.0 algo mal entendido: es decir, te “permiten” meterte en Facebook y hacer comentarios del tipo “Gooooooool” o, como mucho, “el comentarista es un g*********”.
Y ya.
Bien es cierto que retransmitir un partido por Twitter, por ejemplo, está bien para compensar las decisiones de esa figura que nos enseñaban en la facultad, los gatekeepers. Porque es posible que una final regional de hockey sobre patines no interese mucho a ninguna cadena, pero siempre habrá alguien que podrá contarlo a base de mensajes de 140 caracteres. Y a eso se le llama “cobertura global”.
Redes Sociales 1 Mass Media 0.
Pero hay otro punto que nos parece interesante: llegar a donde no llega nadie, por muchos micrófonos que disponga. Lo cuenta Ramón Trecet, en su blog en el periódico Marca citando la cobertura que realizó Pete Thammel, el enviado especial del New York Times a la final de la NCAA, la liga universitaria de Estados Unidos.
¿Qué tuvo de especial?
Pete no contó el “partido”, sino que, situado detrás de los banquillos, iba twitteando en tiempo real los comentarios de los técnicos. Del tipo “No puedes jugar asustado”, dirigido por el entrenador auxiliar de la Universidad de Duke a un jugador que se le escapó un rebote.
Lo que nos parece interesante aquí es lo que podríamos llamar el concepto de “simultaneidad”: poder estar en varios sitios al mismo tiempo. Porque un realizador de televisión dispondrá de cien cámaras, pero tiene que “pincharlas” de una en una. Por ejemplo, si quieres contar qué pasa en los banquillos, tienes que limitarte a un plano breve cada cierto tiempo. O, en baloncesto, a dedicarle un “tiempo muerto” a cada equipo. Pero mediante Twitter, puedes estar contando qué está pasando, justo cuando está pasando, desde todos los puntos desde que está pasando, simultáneamente: yo puedo “escuchar” a un entrenador y al otro al mismo tiempo, y cuando yo quiera, no cuando el realizador decida. Sólo tengo que abrir dos ventanitas en mi navegador.
Y eso, aportar una “información exclusiva” es lo que tiene más valor del mundo.
Leer más...Oe, oe, oe, oe, oe…
Leemos en el Twitter de Ángel Jiménez que el número de granjeros en FarmVille ya es 60 veces superior al de granjeros reales en EE.UU. Habrá a quien le parezca triste y a quien no; quizás es, más que nada, algo lógico. En nuestra opinión, sirve para ilustrar un debate interesante sobre las diferencias entre mercados tradicionales y nuevos mercados. Y para que la comparación no sea muy tendenciosa (a nuestro favor), no vamos a enfrentar el número de granjeros virtuales al de granjeros reales, sino que vamos a hablar de otro grupo de población mucho más amplio: los aficionados al fútbol.
Todos nos imaginamos que las páginas de los grandes equipos estarán entre las que cuentan con más seguidores en Facebook y que, a mayor popularidad del club, mayor número de fans. Y así es, más o menos. Pero si rascamos un poco más, encontramos aspectos interesantes sobre los que reflexionar. El Liverpool FC, por seguir con el ejemplo de FarmVille, tiene más del doble de seguidores en FB (1.193.103) que habitantes hay en Liverpool (443.900). Por supuesto, ese millón y pico supera en mucho al conjunto de sus abonados, socios o “simpatizantes” oficiales.
De hecho, y según el ránking elaborado por BBDO Consulting en 2007, sobre las marcas de clubes de fútbol europeos más valiosas, el Liverpool apenas alcanzaba el décimo lugar, muy por detrás del Real Madrid, el F.C. Barcelona o el primer club inglés de la lista, el Manchester United. Puede que así sea si hablamos de valor en mercado “real”, pero entre las diferentes páginas dedicadas al United en Facebook no hemos encontrado ninguna con más de 375.000 seguidores; esto es, 800.000 seguidores menos que la página del Liverpool.
¿Son las redes sociales un nuevo campo de juego para cambiar las reglas y vencer a tus rivales?
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